Convoca marchas, monta un show mediático y, fiel a su alma de influencer, sale en defensa de Maduro. Pero en plena manifestación terminan llamando a Trump. Las marchas de Petro no protegen al país: buscan votos. Política electoral disfrazada de movilización social.
Así opera y así termina el populismo autoritario: promete igualdad, concentra poder y deja pobreza, miedo y censura. En 2026 no está en juego solo una elección; está en juego la democracia.
Columna de @gecordoba en @RevistaSemana “Venezuela: La dictadura no ha caído”.